Irvine Welsh y su Pluma Venenosa
No sé en qué año vi la película de Traisnpotting. Mark Renton, Franco Begbie y toda la basca. Brutal. Ciento y pico minutos de divertida miseria, exclusión y visión del lado duro de la vida. Me quería chutar. Si coges tu mejor orgasmo, lo multiplicas por mil y ni siquiera llegas a una infinitésima parte de placer de lo que se siente metiéndote un pico…, ¿atrae, no?
La peli, una broma. El libro, acojonante. “Merece vender más ejemplares que la Biblia” (Rebel Inc) La peli, de Danny Boyle. El libro, de Irvine Welsh. La peli te entretiene y se convierte en un film casi generacional. El libro infecta y, a la vez, se convierte en clásico, en una novela sin parangón, sin comparación respecto a todo lo que había leído hasta ese momento. Mi Quijote, mi Macbeth. Mi Cervantes o mi Shakespeare escocés. Welsh. Welsh I, El Venenoso.
Y claro, como con el caballo: quieres más. Y te haces con Acid House. Una colección de relatos marca de la casa con los que te ríes a la par que te embruteces. Ya dije en su momento que leyendo esto a veces uno se puede sentir mal. Mágicamente mal.
Luego me hago con Cola. Un repaso en la vida de unos chavales de un cochambroso barrio de Edimburgo - ciudad natal del Welsh - en la que el costumbrismo escocés de décadas pasadas junto a los ingredientes clásicos de las novelas de este autor (fútbol, música pop, excesos…) ocultan un libro serio, con unas reflexiones que al lector o por lo menos a este lector que firma, le tornan triste.
El otro extremo de la santísima trinidad llega en Porno. Hemos probado drogas, hemos escuchado una música buenísima y ahora hace falta el sexo. Y, por qué no, Sick Boy, el chuleta de Sick Boy, se quiere montar una especie de productora porno en Edimburgo. Y Renton vuelve de Amsterdam. Y Begbie anda suelto. Y da miedo, mucho miedo. Cualquier libro de Stephen King es un cuento para niños comparado con el enloquecido Begbie de Porno.
En el estante me espera Extasis, otro libro de relatos de Welsh. Lo cogeré con ganas. Lo sé. No me dejará indiferente. Lo sé. Irvine Welsh y su pluma venenosa no deja indiferente.
Esto es un repaso a un autor para mí imprescindible. Sé que no es un repaso al uso. Sé que no hay datos, ni resúmenes excesivos a sus libros. Sé que no hay detalles literarios, ni etiquetas estilísticas que ayuden a comprenderlos. Da igual. Su literatura tampoco es usual. Por eso quiero hacerlo así. Quien lea esto se quedará como está. Quien lea a Welsh se envenenará.
