Entrevisa a Andreu González Castro
10-agosto-2007Llum Saumell Pascual
Golpes bajos cantaron hace tiempo lo de “malos tiempos para la lírica”, pero a pesar de las pesimistas visiones que algunos autores tienen del mundo poético-editorial, otros han conseguido en los premios una vía para publicar. Andreu González Castro (l“Hospitalet, 1974) es licenciado en Filología Hispánica, ejerce de profesor de catalán y colabora en la revista “El Ciervo”, amén de hacerlo en varias página Web. Ha publicado tres poemarios correspondientes a premios: “Currículum Vitae” (Ayuntamiento de Madrid, 2002), “Obra Nueva” (Granada: Arabuleila, 2004) y “Retablo de Nueva York” (Universidad de Sevilla, 2005). Sus “Maniobras diversivas”, ganadoras del Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández 2005, permanecen inéditas. Este año ha presentado el libro “Epigrames del Mas d“en Gall” (Premi Ã’mnium Cultural del Vallès Oriental, 2006), el primero que publica de versos en catalán.
- ¿”Hoy has hecho la paz con tu conciencia
y escribes tenue, como si con tizas,
fragmentos de una historia verdadera”?
Me acojo a un dicho unamuniano que Sabina convirtió en retruécano: a veces uno no dice lo que piensa ni piensa lo que dice. Más en serio, debo decir que era una verdad poética en el momento que escribí los versos. Pero el estado de paz interior es un estado transitorio, hasta el nuevo estallido de las hostilidades con uno mismo. El conflicto, también el interno, es parte del curso de la vida.
- ¿Qué tal la experiencia de tu primer libro de poemas en catalán “Epigrames del Mas d“en Gall”?
Lingüísticamente, ha sido un reto: un viaje hacia una lengua que no es la primera que hablé, sino una aprendida. Como principiante que soy en el verso en catalán, he preferido escribir “a sílabas cuntadas”. La música del verso isosilábico y la largura idéntica de los poemas facilita un molde previo en que puede cuajar el pensamiento poético. En lo que respecta al contenido, no me aparto de la clasificación que se hizo de los epigramas de Marcial: los hay en alabanza, los procaces y satíricos, los de gusto agrio y picante y los que son inofensivos y graciosos. Con todo, la mayoría de los que escribo son satíricos. Es una vena que intento reprimir (yo también querría ser, el buen sentido de la palabra, bueno), pero con poco éxito.
- ¿Cuándo podremos leer “Maniobras diversivas”?
Espero que en octubre el libro se haya publicado. Cuanto menos, a eso se han comprometido en la Fundación Miguel Hernández. No deja de ser decepcionante para un autor que el poemario vea la luz dos años después de la concesión del premio a través del cual pensaba publicarlo. De todos modos, ya está en camino, y eso no es poco.
- De tu Currículum Vitae a Nueva York… ¿se puede escribir de todo y sobre todo en verso?
Numerosos poetas intentan abarcar toda la realidad en sus poemas (el Neruda del Canto general, por ejemplo). Pero es cierto que determinadas realidades no se prestan demasiado al tratamiento poético: Manuel Vázquez Montalbán dijo una vez que escribir un poema en que salieran las palabras jaca, sobaco y lechuga daría un resultado nefasto. Intenté llevarle la contraria con un soneto en que utilizaba las tres palabras y debo confesar que el poema merece entrar a formar parte de las Mil peores poesías de la lengua castellana, con permiso de Jorge Llopis. En resumen: no sé si puede escribirse de todo, pero puede intentarse.
- Un poeta ganador de un “Premio Villa de Martorell”, no recuerdo cuál, decía que la poesía es muy actual, muy de nuestro tiempo marcado por lo rápido y las prisas, porque se trataba de mensajes breves, de condensar en pocas líneas muchas emociones… ¿Estás de acuerdo?
Los libros de poesía suelen ser de bolsillo, lo que permite su fácil acarreo. En realidad, atendiendo al formato, sería más esperable llevar unos poemas al trabajo que un superventas en formato ladrillo. Pero esto no es lo que vemos en metros y autobuses: vemos libros en que la trama engancha al lector. De aquí quizás podría derivarse que la poesía narrativa cuenta con ventaja, porque cuenta pequeñas historias. Volviendo a la pregunta, que la poesía condense emociones puede hacer que ciertos lectores la rehuyan: no a todo el mundo tiene por qué apetecerle un tobogán emocional antes de entrar en la oficina ni en otros momentos. La literatura como entretenimiento, que es escapista, es la que priva. Además, existen prejuicios hacia el género poético. Quizás lo más sencillo es reconocer que la poesía no tiene por qué llegar a un público de masas.
- ¿Para los poetas, los premios son una de las pocas vías a la publicación?
Citaré las palabras de un responsable de una editorial importante en el género, en una conversación reciente: “La poesía se vende menos que el palo de una escoba”. Se debe ser muy respetuoso con el destino que le dé cada cual a su dinero. Si un editor de poesía aduce razones comerciales para no publicarle a uno, no hay nada que objetar. En un panorama así, los premios, con todos sus peros, se antojan una salida razonable del atolladero.
- Colaboras en varias páginas Web como “Siete voces” con artículos de opinión y poemas: ¿Internet es otra vía para difundir tu literatura?
Lo impreso y lo digital son circuitos paralelos. Con ciertas reseñas en “El Ciervo”, por ejemplo, me ha pasado que lo que podía escribir del libro reseñado excedía el espacio disponible en la revista –con frecuencia, dispongo de 100 o 200 palabras–. En una bitácora no tienes una limitación de espacio tan rígida. Así que, de algún libro, he hablado más por extenso en Internet. Para ciertos artículos más gamberros, la red también se presta. Uno de los peligros que advierto es que, buscando una interacción constante con el público a través de Internet, uno puede descuidar una manera de trabajar más atenta a los detalles. La inmediatez de lo que se cuelga en la red y la posibilidad ulterior de retocarlo conspiran contra la autoexigencia, contra la idea de la obra que se forja en silencio y no se publica hasta que el autor considera que está redonda.
- Has creado una página Web con enlaces que proporcionan acceso a recursos de lengua castellana y literatura. ¿Con qué objetivos?
Lo cierto es que cada vez le dedicaba menos atención, así que he cedido los contenidos a la página de Carlos Rull, amigo a quien ya me hubiera gustado tener de profesor, y diversas redirecciones de mi sitio apuntan allá directamente (http://carlesrull.googlepages.com/). En un principio pretendía ser una fuente de recursos para mis alumnos de ESO, pero ya me está bien que otros interesados en cuestiones de lengua entren a saco en la página.
- ¿Cómo animas a tus alumnos a leer (o eres un poco Pennac en eso) y a escribir?
Me temo que soy un tanto aristotélico y que me quedé en aquello de que los mejores frutos se obtienen de la imitación de los mejores. Un ejercicio que he propuesto alguna vez es el de explicar un día al modo de Sin noticias de Gurb, por ejemplo. García Montero explica que, después de una época preliteraria, el autor necesita imitar para aprender. El tercer paso consiste en la emergencia de la voz propia. A mí me gusta acompañar en el segundo paso; el tercero ya debe darlo cada cual por su cuenta y riesgo.
- ¿Estás escribiendo ahora? ¿Puedes avanzarnos algo?
Pese a que mis libros se distribuyen mal o no se distribuyen; pese a que numerosos familiares no me compran los poemarios; pese a que las puertas que se cierran ante las narices son muchas, sigo escribiendo. Tengo un par de poemarios casi acabados, uno en catalán y otro en castellano. Y un par de novelas, una breve y otra más larga. Además, planeo un libro de crónicas y está pendiente que una editorial se comprometa para un libro a ocho manos. Así pues, me temo que soy incorregible.
- Además de escribir tienes otros retos: tocas un instrumento, vas a ser padre, dibujas…
Pues sí que voy a ser padre. De hecho, estoy en el tiempo de prórroga y quizás cuando esta entrevista se publique esté secuestrado por la pequeñuela. En cuanto al saxo, será mejor para los oídos de los vecinos que no vuelva a tocarlo nunca más.
- Como despedida, elígenos uno de tus poemas, por favor.
UTILIDAD DE UNA ESTATUA
Cherubino, alla vittoria!
Alla gloria militar!
Cherubino, alla vittoria!
Alla gloria militar!
LORENZO DA PONTE
Antañones, los vemos a caballo
chorreados del óxido del bronce,
con un sable en la mano,
al frente de unas tropas
generalmente victoriosas.
Tan ejemplarizantes que arremeten
al enemigo moro,
a los franchutes o a las tropas pérfidas
de la pérfida Albión –según los tiempos.
Pero yo me pregunto
¿para qué sirven hoy los generales,
generalmente victoriosos,
con pecheras cargadas de medallas
cuando en la primavera
florece la amapola
y la lluvia refresca a goterones
el estertor de mayo?
Para que se guarezcan las palomas
bajo ruido de sables.
[De Maniobras diversivas, inédito]

20 agosto 2007 9:18
Para que se guarezcan las palomas bajo ruido de sables… Me encantó “charlar” contigo una vez más, de nuevo por internet. Espero que pronto podamos hacerlo frente a unataza de café, sin pantalla por enmedio…Sigue siendo incorregible! Espero que podamos organizar una presentación aquí,en Bilbao, de tus “Maniobras diversivas” (buen título)
22 agosto 2007 9:54
Quedan ambas cosas pendientes, pues. Espero solo que el libro se materialice para poder presentarlo.
22 agosto 2007 20:06
Acabo d’adonar-me que el títol és “entrevisa”, no pas “Entrevista”…
2 septiembre 2007 21:03
Buena entrevista, te seguiremos la pista…sobretodo esperando la publicación de Maniobras diversivas…ánimo!!
2 octubre 2008 18:54
Hola!
Somos ex-alumnas de Andreu, es un gran profesor. No creo que nos recuerde ni mucho menos, sólo decir que nos hemos lllevado una sorpresa al saber que era poeta y que le deseamos lo mejor, además de un gran profesor es un gran poeta y una gran persona.
Saludos,
Irene y Eli
2 octubre 2008 18:55
profe ven a vernos al cole!!
al sanjo x supuesto