Entrevista a Kendall Maison
Nos citamos en esa hora mágica del verano, cuando el sol descendiendo por el horizonte, da una tregua al calor del día. Kendall Maison llegó puntual vestido con ropas ligeras y veraniegas, yo llevo en la mano un cuaderno y su novela “El Laberinto Prohibido”. Nos saludamos, estrechándonos las manos y nos dirigimos a la mesa más recóndita y escondida de la céntrica cafetería. Cuando el solícito camarero nos atendió, puse en marcha la grabadora.

No hay libro por malo que sea que
Hay obras que marcan una época, que cambian la manera de entender el género que tratan para siempre jamás. Hay obras con tantas tramas y subtramas en su interior que conforman un collage tan perfecto que hacen que te metas en la historia que propone como si lo vivieras en primera persona. Hay obras perfectas, en las que no sobra ni una coma, ni una frase, donde cada detalle está pensado para que tenga la relevancia que ha de tener. Hay obras como “Watchmen”, que es todo eso y mucho más.
El día había amanecido límpido y transparente y la seca mañana auguraba otro día de calor abrasador. Pero a mí me gusta el sol, e incluso cuando cae a plomo no puedo evitar coger la bicicleta y dar largos paseos por entre el cereal, que en primavera verdea todos los Campos de Castilla, y sentir el rumor del Duero fluyendo sosegado hacia su casa Atlántica.
Hay épocas, cada cierto tiempo, en las que me siento especialmente melancólico y en las que recuerdo el pasado, no con añoranza, pero si con cierta nostalgia y morriña. Y evidentemente eso se traduce en lo que leo y por supuesto en lo que escribo.
La literatura se ha servido de diferentes sentimientos para ofrecernos historias en forma de novelas, relatos, cuentos, poemas,… Los temas humanos suelen ser los mejor acogidos por el público lector: amor, heroísmo, sacrificio, envidia, odio, etc. La palabra odio (del latín odíum) es, como se sabe, la antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea. El odio ha servido de tema central a determinados escritores para la realización de alguna de sus obras. Veamos algunos ejemplos.
La ecología, como no podía ser de otra forma, está presente en todas las disciplinas artísticas de nuestra vida. Y no sólo porque es importante inculcar la idea de que sin ecología no hay futuro, sino también porque a la escultura, a la literatura, a la pintura o a la música, les corresponden como referentes culturales, posicionarse y encauzar las opiniones de quienes disfrutan de ello.