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La Mudanza

Puerta de jardínCuando comprobé que los últimos trastos estuvieron en el camión de la mudanza, me subí a la cabina con aquellos operarios silenciosos y eficaces, completamente alejados de mi imagen de los mozos de carga parlanchines y bebedores.

Llegamos al nuevo domicilio y fueron depositando los muebles donde les indiqué, sin que se hubiese producido ningún desperfecto. Mi mujer y las niñas se bañaban en la piscina, entusiasmadas con las ventajas de nuestra nueva residencia, frente a las incomodidades del piso poco espacioso que acabábamos de abandonar. Para la noche todo estuvo en orden, cada cosa colocada en su sitio.

- Pensaba que las mudanzas eran mucho más complicadas. - Le dije a mi mujer.
No me respondió. Estaba de espaldas, preparando una cena ligera para todos.

- Digo que ha sido más fácil de lo que esperaba. - Insistí.
De nuevo pareció que no me oía.

Enseguida se sentaron las tres a la mesa y se dispusieron a tomar las tortillas y una ensalada. Pero no pusieron un plato para mí, que había estado todo el día trabajando duramente para ellas. Además ninguna parecía reparar en mi presencia. Por lo que me enfadé muchísimo, ya que era un complot injusto e inadmisible.

Como no acertaba a entender lo que estaba ocurriendo, puse una atención especial en ellas y fijándome en ciertos detalles, hallé que no se trataba de mi mujer ni de mis hijas. Eran, eso sí, muy parecidas, pero ellas no. Poco a poco comprendí que no podían oírme ni verme.

A continuación llamé a la empresa de mudanzas para dar cuenta del error, pero me dijeron que hasta el lunes siguiente no se podía hacer nada. Sin embargo, en la casa, llevado por el impulso de una ciega obstinación, seguí actuando como el cabeza de familia. A la hora de dormir entré en el dormitorio principal y me metí en la cama. A los pocos minutos, en la oscuridad, la mujer se volvió y me abrazó apasionadamente.

Por la mañana desayunamos los cuatro en el jardín. Ella me decía cariño y las niñas, papá. Después bajamos a la piscina. Eran tres mujeres excepcionales, guapas y divertidas. Pero en algún lugar de aquella urbanización, en una piscina muy similar, las tres mujeres de mi vida estarían esperando que yo llegase con la parte de la mudanza que faltaba. Tenía hasta el lunes para pensar que haría.

Narración: Antonio Baez
Ilustración: Carlos Delgado y Jesús Prieto

 

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Narrado por Antonio Baez el 19-07-2007 [11 Comentarios]
Categoría: Cuentos

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11 Comentarios

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  • 1.- Narrado por Lupita, La escritora solitaria. el 19-07-2007

    Relato extraño y ameno. Algo así como haber entrado a la dimensión desconocida; pero sí, debe pensar algo pronto, porque, ¿qué tal si “otro”, parecido a él llegó a su verdadera casa?


  • 2.- Narrado por Antonio Senciales el 19-07-2007

    Corto, intenso, directo, misterioso, ¿parapsicológico?, tiene todos los ingredientes necesarios de un perfecto cuento moderno.
    El autor: de profesión narrador.
    Revelaré un pequeño ’secreto’: tiene cuentos excepcionales, dignos de ser incluidos en una pequeña antología.
    Me gusta la difícil sencillez con que escribe, la forma seria y sobria con que plasma sus narraciones y utiliza el lenguaje.
    Para mí este cuento raya la perfección.
    Felicidades.


  • 3.- Narrado por Antonio el 19-07-2007

    Lupita, me alegra que pienses en el cuento que sin estar escrito existe paralelo a éste. Gracias por tu lectura.
    Antonio, eres muy benévolo lector de mis relatos. Gracias también a tí.
    A Carlos y Jesús, me ha sorprendido la ilustración fotográfica. La cerradura y la manecilla en la cancela evocan muy bien lo que el cuento quiere expresar. Enhorabuena por vuestro trabajo y gracias.


  • 4.- Narrado por xrisstinah el 20-07-2007

    El picaporte de la cancela

    En ese jardín de verdes increíbles, difuminados por el brillo negro del protagonista, el picaporte, había un montón de macetas y parterres de relatos, pero no de cualquiera, eran esquejes, rizomas, arbustos, relatos de interior, relatos de exterior, setos, inmensos relatos dejando caer sus letras como sauces llorones, alegres palmeras de relatos jocosos,… todos ellos de Antonio Báez, quien ataviado a modo de jardinero viejo o viejo jardinero iba recolocando todo en su sitio. Cada vez que alguien tocaba el picaporte de la cancela, se producía una especie de descarga eléctrica en la mano del osado lector y le era permitido pasarse un rato disfrutando, junto a las buganvillas y las orquídeas, de alguno de los relatos del jardinero de palabras.
    Luego, como por arte de magia, como en todos los cuentos, el visitante se encontraba de nuevo en la puñetera calle esperando oler otro relato de la casa del picaporte. Juro que no era necesario decir abracadabra ni hacer otros conjuros, todo sucedía con la misma sencillez con que crecen unas barbas.


  • 5.- Narrado por Diego el 23-07-2007

    El cuento se plantea la validez de su final. Quizá no merecía la pena contar más. Para qué. Se exponían tantos finales, tantas posibilidades. Mejor dejar con la duda, cerrar así. Lo más interesante ya ha ocurrido, las respuestas emocionales y racionales del protagonista pueden resultar un fatal camino para el escritor que ha llegado con soltura hasta la última línea del relato sin saberlo. Lo escrito a continuación habría sabido a segunda parte (todos sabemos cómo son las segundas partes). Quizá no. Quizá ahí empiece el verdadero reto (o la autólisis) del cuento. Nos quedará ese buen sabor a duda, porque y dejando ambüedades a parte, lo mejor de este cuento no es el comienzo, sino el silencio que crea al final.


  • 6.- Narrado por Antonio Báez Rodríguez: el 19-05-2008

    [...] Relatos publicados en narrador.es: 25-01-07 >> “El Bucle” 19-07-07 >> “La Mudanza “ [...]


  • 7.- Narrado por Borislava Petrova el 30-05-2008

    Me encanta.


  • 8.- Narrado por susana el 31-05-2008

    Muy buen relato, en pocas palabras una narración que te puede hacer imaginar e interpretar muchas cosas.Por ejemplo:
    :No lo tenían en cuenta su mujer y sus hijas..
    Y luego la sorpresa de que no eran ellas.
    Creo que el personaje vivió su “mudanza interior” aquella de la que había soñado hacía tiempo y que en un ímpetu puso en marcha su imaginación reforzada por su decisión y ¡zas!, voló alto.
    También puede haberle sucedido que se “adelantó a vivir el momento en la vida de él y su familia en que se verían afectados a cambios. Algo más del corazón:
    Sintió un abrazo que quizás no era merecedor o lo regateaba.¿Mendigo de amor?
    Su familia estaría aguardando ansiosamente su llegada. El, despues de su “chequeo” personal y poner en práctia un buen rebobinaje” mental nuevo, les llevaría la otra parte de la Mudanza:la tranquilidad de su fidelidad y de su protección para ellas.
    Para mi el narrador busca su mudanza íntima
    Hablando sinceramnte, todos en la vida tenermos según la oportunidad que se nos presente una Mudanza definitiva para nuestro bien.


  • 9.- Narrado por Pati el 17-09-2008

    Me gustó. el personaje duda si quiere regresar a su verdadera familia y nos deja entrever que con ella ha vivido algunas no muy gratas experiencias que no quiere seguir reproduciendo. Tener una familia nueva,¨cuando ¨toda escoba nueva barre bien¨debe constituir un alivio que probablemente no le dure mucho, cuando la escoba ya no sea nueva y entonces no barra bien…Muy buena idea la del relato y el final me agradó mucho…De la forma no hay nada que decir, está muy bien.


  • 10.- Narrado por Gonzalo Vilo el 27-02-2009

    Muy buen cuento. Corto y a la médula, como debe ser. No te conozco, aunque puede que nos hayamos comentado algún relato por allí en Tus relatos.com, no estoy seguro, de todas maneras felicitaciones por tu libro, espero que tengas éxito.


  • 11.- Narrado por César Socorro el 13-04-2009

    Me enganchó, luego me fue intrigando, para finalmente sorprenderme. Un final clavado. De mayor quiero escribir como tú.




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