Cuenta con la Ciencia
Siempre lo digo. Y siempre lo seguiré diciendo aunque se me tache de pesado. La convocatoria de un concurso literario, independientemente de cual sea el premio siempre es una buena noticia, y por ello, los que llevamos en la sangre este veneno, tenemos que congratularnos.
Pero si el objetivo del certamen, además de literario es divulgativo, mucho mejor. Es el caso del I Concurso de Relatos Científicos Cuenta con la Ciencia, que pretende, según sus organizadores, potenciar el carácter multidisciplinar de la ciencia y su relación con las humanidades.

Me he decidido a escribir algo sobre este tema, muy debatido por un trabajo de Mario Alfageme, aparecido ya en estas páginas y titulado
Sí que es cierto que nunca me ha gustado leer poesía que previamente se haya traducido del idioma original al castellano, porque pienso que las palabras de un poema son tan sutiles y volubles que cualquier manipulación errónea, por parte del traductor, pueden trastocar irremediablemente el lirismo y el sentido de los versos.
Este año se cumple siglo y medio desde que en Irlanda naciera, el que a la postre sería el padre del vampiro que aterrorizó parte de Rumania y Londres a finales del siglo XIX. Abraham Stoker, más conocido como Bram Stoker, convirtió la literatura gótica de la época, con su novela “Drácula”, en un clásico atemporal y eternamente de moda.
Jorge Luis Borges y Ajedrez. Impone verdadero respeto acercarse aunque sea de puntillas a la grandiosa figura de este argentino ilustre, una de las glorias de las letras en el idioma español, máxima exponente literario del siglo XX, que vivió 87 años entre nosotros. Ha sido cuentista, ensayista y poeta de talla universal y un intelectual de primer orden. Algún día le haré un sentido homenaje y mostraré desde mis modestos conocimientos qué aspectos, que son muchos, me han impresionado siempre en él. Por ejemplo, disfrutaré ligando Borges y Buenos Aires, yo que soy tan proclive a este tipo de matrimonios indisolubles.
Puede que la dureza del rock duro hiera la sensibilidad de los oídos no acostumbrados, y quizá por ello pasen desapercibidas letras de canciones que son verdaderos poemas. Porque no sólo hay buenos letristas entre los cantautores o en el pop de las grandes monstruos musicales.
“El rey de los sueños aprende que uno debe cambiar o morir; y luego toma su decisión”. De esta somera forma resumió Neil Gaiman, el autor de “The Sandman”, los 75 números precedentes de su obra más un buen número de especiales. Pero “The Sandman” es más que esa sucinta frase, mucho más…