Textos Sagrados
Hoy me voy a adentrar en un tema farragoso. Y no porque lo que vaya a decir pueda crear polémica, sino porque la cuestión a tratar siempre levanta polvareda o cuando menos, sentimientos encontrados. Además, como no soy un erudito en el tema, puedo tomarme la libertad de divagar e incluso cometer algunos deslices, que espero no sean errores de bulto.
Quizá si el ser humano fuera inmortal, y no me refiero a tener una larga y achacosa vejez, sino a vivir eternamente joven y feliz, rodeado de las personas que uno ama y disfrutando de todo lo que se le pasase por la imaginación (en esta utopía ninguna persona sufriría y todos serían felices), no hubiese necesitado la religión y todo lo que ella aporta.
Pero por suerte o por desgracia, no es así. Desde que el hombre comprendió y pensó, el miedo a la muerte ha formado parte de lo más íntimo de nuestras conciencias y nuestra cultura. Y para paliar ese temor siempre se ha invocado a lo sobrenatural y se han creado dioses. No importa si era el sol, el fuego, el árbol mágico, Alá, Yahvé o Dios, el objetivo último de su existencia es y ha sido mitigar el paso de ser a no ser.
Y a pesar de que a lo largo de los siglos, miles de culturas diferentes han proclamada como único su dios, la verdad es que en la actualidad tres de las más importantes religiones en el mundo son la judía, la cristiana y la musulmana. Las llamadas Religiones del Libro.
Las tres tienen unos textos sagrados, que a diferencia de otras creencias, se han ido trasmitiendo de generación en generación, sin miedo a que los escritos primitivos se deformaran y contaminaran con el paso de los años.
La Biblia, el Corán y la Torá. Tres libros que han hecho que tres religiones pervivan con el paso de los siglos. Porque creo con sinceridad que el tener los preceptos sagrados escritos y compilados, y convertidos después en libro, es una de las cusas fundamentales de que los cristianos, los judíos y los musulmanes sean tantos y repartidos por todo el planeta (sin entrar por supuesto en los dogmas básicos de cada una de ellas).
Y aunque los tres libros tienen un tronco común, el desarrollo ideológico de los mismos ha hecho que existan tantas diferencias culturales y sociales entre los creyentes de cada una de las religiones que representan. Además de ser tres de los libros que más han influido a lo largo de la historia.
¿Por qué podéis imaginaros que las sagradas escrituras cristianas, los principios básicos del judaísmo o las revelaciones de Alá no estuvieran escritas? ¿Cómo inculcar los principios básicos de ellas sin un libro? ¿Existirían de forma consuetudinaria? Tengo mis dudas.
