Un Traje Verde
Una semilla con ganas de guerra aparece en el fondo de los problemas o en la corteza terrestre, despistada y con una sed insaciable.
En este instante comienza a aparecer en sus sueños una visión que marcará su vida.
Pronto, como todas las plantas, desarrolla un método de defensa, en particular, a esta semilla, le brotan unos codos de la raíz que le permite mandar a tomar por culo a quien se le cruce. Aún así, la semilla no utiliza este poder con nadie. Decide tirarse de cabeza, no lo ha hecho nunca, pero lo hace como si supiera que no va a pasar nada malo. Tres días sumergido en su sueño lo hacen eclosionar.
(((Soy pequeño pero estoy subiendo, al principio lentamente pero luego se va acelerando. En frente tengo un árbol que ya está grande y fuerte, vamos subiendo los dos aunque creo que él ya está arriba. A cada rato me siento mejor, ahora comienzo a entender, yo soy el árbol que tenía enfrente. Estoy yo sólo, me da pena, miro al horizonte todo el día, y pronto comienzo a ver amigos, el sol, el agua, el viento, el viento siempre me pregunta por el agua, y yo no sé que decirle pero siempre vuelve a preguntarme. No sé de donde vienen, la verdad es que no quiero que acabe, aunque intuyo algo. El viento está aquí de nuevo pero ahora me dice que corra, me asusta, dice que viene otro amigo que no debo verle, el fuego. Intento correr pero parece que no me muevo del sitio, me doy cuenta de que estoy atado al suelo y me horrorizo, como no me había dado cuenta antes, quiero pensar que estoy soñando pero no me despierto. El fuego se acerca, grito impotente clamando al cielo, me estoy quemando, ya lo noto. Dejaré de mirar, no puede ser que esté pasando esto, es verdad, no puede ser. Llega el agua del cielo lo puedo ver y cubre el fuego. El viento vuelve y me pregunta por el agua. Le digo que está en el cielo, luego me sonríe y me mira. Me da vergüenza, tengo el cuerpo quemado, lo siento y me da pena. No te preocupes, dice el viento, te conseguiré un bonito traje verde. Aquí me despierto))).
La semilla ya es un pequeño árbol, da sombra a pequeños mamíferos y protege de las lluvias a otros tantos insectos. Florece con exactitud y es polinizado con precisión. Sus frutos son comidos por toda clase de animales, sus semillas lo hacen sentirse orgulloso y comienza a disfrutar de la fotosíntesis. Ya ha crecido lo suficiente como para darse cuenta de que no todo el monte es orégano. Alguien ha hecho fuego, y lo ha convertido en un arma, ya no es una cuestión de supervivencia. El fuego llega al árbol y lo quema completamente. Mientras el fuego se acercaba, el árbol le decía que fuera rápido. Tranquilo, no te vas ni a enterar.
En la siguiente primavera, el viento trajo a su base semillas nuevas. Enredaderas que crecieron alrededor del árbol quemado, dándole fuerzas para seguir viviendo y un bonito traje verde.
….la gaviota con la boca llena de tierra… chucrut, chucrut.
Narración: Sino
Ilustración: Carlos Delgado y Jesús Prieto
