La Literatura y los Nobel
He leído estupendos discursos de aceptación del Nobel de Literatura. Siempre me ha gustado leerlos porque los autores transmiten en ellos vivencias, aspiraciones no cumplidas, hermosas utopías, jirones de su experiencia vital como escritores…
García Márquez en 1982 denunció en su discurso la soledad de América Latina desde la época colonial hasta la presente, repasando las luchas (5 guerras y 17 golpes de estado), asesinatos, crímenes, subdesarrollo, represión, desapariciones, y comparando las víctimas en número con capitales de Europa o de Estados Unidos, para terminar declarando que frente a la opresión, el saqueo y el abandono, la respuesta latinoamericana es la VIDA.

Puede que sea porque en la sociedad donde viven la competencia es atroz o sencillamente porque se aburren, el caso es que los japoneses no dejan de sorprendernos con la comercialización de ideas, generalmente relacionadas con el mundo de la tecnología.
¿No está Kafka realmente sobrevalorado, agigantado a nuestros ojos y tiene mucho de producto de moda literaria?
Hace 70 años, en 1937, salía a la luz un libro que sería la primera piedra de un fenómeno que ha llegado hasta nuestros días con muchísima fuerza.
El otro día me enteré de algo que me llamó mucho la atención. Estaba leyendo un artículo relacionado con la escritora 
Lope de Vega y Cervantes. Es probable que los roces surgidos entre ambos autores se debieran principalmente a la diferencia de edad entre ellos (Cervantes era quince años mayor que Lope). Los estudiosos del tema coinciden en señalar a Lope como único destinatario de la enorme ironía que emerge del prólogo a la primera parte de “El Quijote”, en donde podemos leer entre otras cosas: “…salgo ahora con una leyenda seca como un esparto…, falta de toda erudición y doctrina, sin acotaciones en los márgenes y sin anotaciones al fin del libro como veo que están otros, aunque sean fabulosos y profanos, tan llenos de sentencias de Aristóteles, de Platón y de toda la caterva de filósofos, que admiran a los leyentes y tienen a sus autores por hombres leídos, eruditos y elocuentes…”.