Excusas
30-abril-2007Mario Alfageme
A veces una noticia, una efeméride, un comentario en un informativo, un suceso o un reportaje visto o leído, nos sirven de excusa para hablar de algo o de alguien que de otra manera podría resultar reiterativo, por haber escrito de ello recientemente. Es lo que me ha pasado a mí este fin de semana con Antonio Machado.
Machado, sobre el que largamente me he explayado en artículos anteriores como “Campos de Castilla” o “El Exilio de la Literatura”, es el poeta que más sentimientos remueve en mi interior con sus versos y del que se cumplen ahora cien años de su llegada a Soria.
En 1907, el 1 de mayo, consiguió una plaza en el Instituto General y Técnico de Soria (actual IES Antonio Machado) para enseñar francés y se quedó en la pequeña ciudad castellana hasta 1912. En este año su amada Leonor, a la que conoció a su llegada, murió y él no pudo seguir viviendo allí pese a que la ciudad y sus campos, le habían inspirado uno de los poemarios más importantes e influyentes de la lengua castellana.
Actualmente Soria, aunque ha pasada de los 7.000 habitantes de entonces a los 37.000 actuales, sigue siendo una capital pequeña pero con una gran responsabilidad cultural; y quizá por eso y porque toda la ayuda que se reciba para conmemorar actos culturales es poca, el Gobierno ha creado una Comisión Nacional para conmemorar estos cien años transcurridos.
También la Junta de Castilla y León participa de estos fastos y entre todos han preparado para el viajero, exposiciones, recitales, conciertos musicales e incluso recorridos por los lugares que visitó el poeta y que están repletos de naturaleza y de reminiscencias góticas y románicas.
Como he dicho al principio, la celebración ha sido un pretexto para bucear una vez más en la vida de Machado pero también puede servir como disculpa, ahora que la primavera está verdeando los campos de Castilla, para acercarse a la ciudad del Duero y conocer un poco mejor al escritor de aquellos años. Porque como bien dijo “hoy es siempre todavía”.

6 mayo 2007 1:26
Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.
No hay camino, sino estelas en la mar…
…
Verso a verso…