18:57, Verano: Como se Hizo La Foto
Hoy nos vamos de caza. De caza fotográfica, se entiende.
Salimos a la hora acostumbrada, sobre las 5 de la tarde, armados con nuestras cámaras. Llegamos al punto elegido el día anterior, donde la abundancia de ejemplares avistados prometían un resultado perfecto. La hora es perfecta, la temperatura es perfecta, la luz es perfecta, las cámaras están perfectas…
Todo hubiera sido perfecto a no ser por un detalle sin importancia: Ni una sola hormiga. No lo entiendo. Desde ayer no ha llovido. ¿Dónde se han metido? ¿Duermen la siesta? ¿Están viendo el partido en el plus?
Intentamos toda clase de estrategias, dentro de los límites legales. Hasta llegamos a pedir a una madre que privara a su hija de un trozo de bocadillo para usarlo como reclamo. Tampoco tenían hambre.
Decidimos recorrer el lugar en busca de otros hormigueros. A estas alturas de la película nos conformamos con una sola hormiga despistada. ¡Vamos hombre, que en toda comunidad hay siempre algún rebelde!
Por fin damos con un grupito (dos para ser más exactos) y empezamos a disparar fotos en modo macro.
Algo falla. El resultado en el visor no es el esperado. Al estar en modo macro, y tener un motivo móvil, a la cámara le es bastante difícil saber si queremos enfocar el suelo o la hormiga. Además en las que la hormiga sale enfocada, el contraste de color entre ésta y el suelo no es lo suficiente para que el resultado sea, al menos, decente.
¿Qué hacemos? Fácil. Cogemos una hormiga, la ponemos en la palma de la mano y disparamos en macro a discreción.
¡Cómo corren las puñeteras! No hay quien coja una. Pedimos ayuda a expertos en coger bichos. Niños. Sin dudarlo se prestaron desinteresadamente a ayudarnos, a pesar de que una de ellos comió un bocadillo casi entero por nuestra culpa.
En un segundo una hormiga juguetea en la palma de la mano. Ahora lo fácil. Disparar. ¡Cómo corre la puñetera! Desaparece debajo del reloj. Ahora esta en la palma, ahora en el dorso ahora entre los dedos ahora… Ahora a buscar otra.
A base de usar el disparador a ráfagas y de casi agotar el Giga de la tarjeta de memoria obtenemos el resultado y Paquito (que así la bautizamos) salió hecho un pincel.
Después de un agotador día de safari devolvemos a Paquito a su entorno, recogemos y a casita.
