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No Puedo Leer a James Joyce

Foto de James JoyceSupongo que como casi todo el mundo, de vez en cuando hago una introspección para valorar mi último trabajo, para ver como he cambiado, para saber si he encauzado bien mi vida o para decidir si me he convertido realmente en lo que quería ser. Últimamente, por suerte o por desgracia estoy pensando mucho en mi faceta de escritor y mis necesidades como lector y he llegado a una terrible conclusión: no puedo leer a James Joyce.

Quizá dicho así alguien piense que tengo algún problema físico con los dos volúmenes que tengo en casa o que hay algo que literalmente me lo impide. Pues no, el problema es mucho más sencillo y a la vez más terrible. El “Ulises” de Joyce me aburre. ¿Cómo puedes decir eso? ¿Pero tú te consideras lector? ¿Y tú quieres dedicarte a la escritura? ¡Sí es una de las novelas más importantes del siglo XX! Supongo que sí, que muchos puristas se echarán las manos a la cabeza, pero realmente me desesperan tanto Leopold Bloom como Stephen Dedalus.

Pero no pongo en duda el interés de la novela, ni la capacidad de de James Joyce para escribir el libro utilizando diferentes estilos, como el humor negro, la parodia o los monólogos; lo que si hago es revelarme contra lo establecido y gritar, a sabiendas de que se me tachará de banal, insustancial o trivial, que estoy harto de la pedantería que supone aceptar que las grandes obras de la literatura universal son divertidas.

Pues no señor, muchas no lo son. He leído a San Juan de la Cruz y me ha resultado complicado y duro; he bregado contra muchas tragedias griegas, solamente porque creo que son enriquecedoras; me he peleado con Luis de Góngora y Argote y he leído el Quijote. Porque si pusiésemos la mano en el corazón, estoy seguro, que muchos de los que se llenan la boca alabando las excelencias de Miguel de Cervantes, no se lo han terminado.

Y aunque parezca lo contrario, mi intención no es despotricar contra estos libros, ni negar la importancia que tienen, que han tenido y que probablemente tendrán en un futuro. Sólo quiero reivindicar la posibilidad de que no gusten, aburran o resulten terriblemente tediosos, sin que por eso la ira de los clasistas más recalcitrantes caiga sobre mí.

Reclamo así mismo la posibilidad de leer “El Código Da Vinci” o cualquier novela que se desee, sin tener que escuchar que los autores tienen poca calidad literaria o que no saben escribir. Además ¿quién es el que lo decide y bajo que premisas? ¿Cómo se atreven a acusar a la inmensa mayoría de la población de leer basura, cuando estamos en un país con los índices de lectura más bajos de occidente? Creo que lo más lógico es animar. Animar y alentar a que cada uno lea lo que quiera o su estado de ánimo necesite.

Además es preferible que el que lea se divierta, porque si no corremos el riesgo (todos), de que no lo vuelva a hacer. Aunque a lo mejor, alguien prefiere un pequeño club de lectores selectos y sesudos a una inmensa mayoría, que lo único que persigue con la lectura es evasión, distracción y diversión.

Mario Alfageme  

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Narrado por Mario Alfageme el 26-03-2007 [22 Comentarios]
Categoría: Crítica

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22 Comentarios

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  • 1.- Narrado por Fernando el 26-03-2007

    ¡Ahí va, si también hay otro por ahí!
    Y yo que pensaba que era el único…
    Ahora bien, discrepo parcialmente en lo del bueno de Dan Brown. Por supuesto que cada cual puede leer lo que quiera, y no seré yo quien tire la primera piedra a un lector. Pero creo que hay por las librerías y bibliotecas muchísimos libros con buena calidad y fáciles de leer sin necesidad de acudir a lo facilón.


  • 2.- Narrado por Mario Alfageme el 26-03-2007

    No he querido nunca abogar por la lectura fácil. Pero tú simil me parece perfecto, que tire la primera piedra el que nunca haya leído una novela sencilla y de las denominadas comerciales.

    Saludos.


  • 3.- Narrado por Vice Vhön Khamy el 26-03-2007

    Totalmente de acuerdo, pero como dirían los Dupont y Dupont, yo aún diría más: ¿por qué se ha de leer algo que ni te llena ni es útil? ¿Acaso es obligatorio leerse todo lo considerado importante de la literatura universal?
    Aunque parezca imposible, he leído más de dos mil libros en mi vida, pero para ello he dejado sin leer, aparcados justo en la página cien, más de un centenar de libros, entre ellos el famoso “Ulises” y el mismísimo “Quijote” y si alguien me quiere juzgar por ello podemos hablar de física de partículas, hidrogeología, poesía romántica, psicología, esoterismo, ciencia ficción, fútbol… creo que si me hubiera dedicado a leer todas las obras cumbres de la literatura universal aún estaría en ello y no hubiera visto nada más del mundo que nos rodea.
    ¿Cómo me voy a preocupar por no haber leído “La Regenta”?


  • 4.- Narrado por Javier el 26-03-2007

    Basta que alguien saque el tema para que empiece a surgir a rebelión. Sin duda, hay muchos amantes de la lectura oprimidos por el canon literario.
    Por otra parte, tengo que decir que disfruté muchísimo con “Retrato del artista adolescente”.


  • 5.- Narrado por bydiox el 26-03-2007

    Yo no me lo acabé (más por falta de tiempo que de ganas), aunque la verdad es que a mitad del libro su interés bajaba mucho (los primeros capítulos me encantaron).

    Hace poco me enteré de la existencia de la novela ‘Larva’ de Julián Ríos y que sería algo así como el ‘Finnegans Wake’ español. Tengo intención de leerlo a ver si puedo con él (si alguien se lo ha leído o tiene alguna información más estaría bien saberlo).

    Un saludo ^^


  • 6.- Narrado por David Villar Cembellín el 26-03-2007

    Leer jamás debería ser una obligación ni una imposición, ni tan siquiera una auto-imposición.

    A partir de ahí, si leyendo a un autor no disfrutas… quedan otros cientos de autores por descubrir.

    Sin más.


  • 7.- Narrado por Rocio Sanz el 28-03-2007

    ¿Por qué se han de criticar los gustos literarios de nadie ? Mientras se lea por entretenimiento, hasta los tebeos de Mortadelo y Filemon son válidos . Lo importante es leer y decidir por ti mismo si el libro en cuestión te gusta . Por mi experiencia no suelo hacer mucho caso de la crítica y de la opinión de otros - Para gustos… los colores


  • 8.- Narrado por Antonio Senciales el 30-03-2007

    Creo que todos sabemos que Joyce tiene prestigio literario por algo. ‘Ulises’ fue un experimento literario que revolucionó la narrativa moderna. El que quiera un primer acercamiento a Joyce, ¿por qué no lo hace con los ‘Dublineses? No se arrepentirá. De todas formas, estoy de acuerdo en que no a todos nos tiene que gustar todo.


  • 9.- Narrado por Antonio Senciales el 7-04-2007

    Mario, simplemente, por si puede servirte de ayuda para leer ‘Ulysses’ desde otra dimensión a la habitual, y quieres, claro, te diré que acabo de leer un libro muy interesante: ‘El último lector’ (Ed. Anagrama, 2005), de Ricardo Piglia, escritor argentino, que dedica el último capítulo (’Cómo está hecho el ) a hacer reflexiones sobre las formas de leer el libro, y de la lectura en general en todo la obra. Me ha resultado muy instructivo e ilustrativo por ser yo un tipo de lector que se ‘mete’ mucho en los libros que lee. Me he visto reflejado en el tipo de lector a que se refiere en algunos pasajes.


  • 10.- Narrado por Antonio Senciales el 7-04-2007

    Se debe leer:
    (Cómo está hecho el ‘Ulysses’) a…


  • 11.- Narrado por Zulma el 16-06-2007

    Comprendo tu reclamo, sin embargo dejo mi opinión en las palabras de:
    Ana Díaz-Plaja Taboada
    Profesora de Ciencias de la Educación de la UB

    ¿Po rqué no conciliar las dos porturas? Leer de uno u otro modo, nunca está demás.
    “Recuperar el valor del esfuerzo

    Por último, vamos a encararnos con el mismo concepto de obligación. Hablar hoy en día de conceptos como obligación, esfuerzo, deber o disciplina parece muy pasado de moda. Y mucho más si se aplican a la lectura o al ocio. Ciertamente, en una época de derechos de lector, en una sociedad que reivindica como el primer derecho del lector, “el derecho a no leer”, parece que hablar de deberes pueda resultar muy impopular. Pero esta sociedad en la que vivimos tiene paradojas muy curiosas: por un lado, reivindica la libertad y la falta de imposición como derecho inalienable de todos, especialmente de los chicos. Pero por otro lado, se carga de obligaciones a los escolares. Obligación de hacer deporte, obligación de ir al gimnasio, obligación de estudiar informática, obligación de aprender inglés. ¿Hace falta seguir? Quizá sea cuestión de cambiar el “chip” y de darse cuenta de que si existen obligaciones que nos hemos impuesto, bien podría ser la obligación de leer una actividad contemplada con el merecimiento que requiere. Por otro lado, esta obligación recuerda a cualquier persona que aprende que no se consiguen las metas sin poner una dosis considerable de esfuerzo. Sin educar la autodisciplina.
    El escritor Antonio Muñoz Molina recuerda que nuestra sociedad usa y abusa de conceptos tales como lo “lúdico” o lo “divertido”, sin pararse a reflexionar ni a practicar el esfuerzo que cualquier obra de arte ha supuesto. Nuestras ideas cristalizan en estas acertadas palabras de este autor: “Se nos educa para disciplinarnos en nuestros deberes, pero no en nuestros placeres. Por eso nos cuesta tanto trabajo ser felices”.


  • 12.- Narrado por Mario Alfageme el 16-06-2007

    Estoy de acuerdo contigo Zulma, especialmente cuando dices que se abusa de terminos como lúdico y divertido, ya que si algo se hace por imperativo (legal o no) deja de ser divertido. Todo incluida la lectura tiene que ser realizada de manera libre.
    Lo que no entiendo es cuando dices que la libertad es un derecho especialmente de los chicos.

    Saludos.


  • 13.- Narrado por joan el 24-08-2007

    bueno, como leer a Joyce. Si antes no has leído toda la literatura griega, la obra completa de Milton, Wilde, los libros precendentes de Joyce, la obra de Shakespeare en inglés, si no conocés importantes acontecimientos de la religion de irlanda en la epoca en que el mismo Joyce había vivido, si no has visitado aun dublín etc…

    en resumen, hay leer y conocer todo lo que fue posible conocer hasta el día cuando Joyce empeco escribir…


  • 14.- Narrado por Mario Alfageme el 26-08-2007

    El problema no es leer todo lo anterior, porque realmente he leído a Shakespeare, no en inglés y creo que he dedicado muchas horas de sueño a leer muy despacio a Eurípides, Sófocles o Esquilo, también en castellano. Lo que me pregunto es que si para leer a Joyce hay que haber leído en inglés lo más glorioso de su literatura y conocer en profundidad a los clásicos griegos y romanos (en su propia lengua), supongo que la lectura de Ulises es algo clasista y esnobista (y reservada para unos pocos elegidos), cosas que por otra parte habría que desterrar de la cultura.
    He leído mucho, no tanto como me hubiese gustado, pero sigo sin poder leer a Joyce.

    Saludos


  • 15.- Narrado por joan el 27-08-2007

    bueno,el famoso will faulkner dijo una vez que Ulysses se tiene que leer con fe y yo coincido con él.. el libro no se deja leer por sí mismo tal como pasa con autores de autoayuda y con muchos otros, hay que leerlo como poesía, o como biblia, regresar en texto, buscar coicidencias, yo estoy leyendo ulysses por segunda vez y me resulta el mejor libro que he leído.. la inmensa profundidad de los sentimientos del autor… no creo que se tenga que leer en inglés, no es el mismo caso como shakespeare…


  • 16.- Narrado por Pitchius el 21-12-2007

    No puedo leer a James Joyce.

    Supongo que cuando dices esto te refieres al Ulises de este escritor. Lo entiendo así, porque otras de sus cosas, excepto la última que pergeñó, sí que son legibles.
    “No puedo leer el Ulises de Joyce” es lo que entiendo que dices.
    No lo puedes leer…. Pues claro que no, sincero desconocido…; pues claro que no, porque ese libro no fue escrito para solaz del lector que lee para evadirse de la realidad. No para ese, que es el verdadero lector, el lector que sostiene con su peculio y su buena fe las dependencias vitales y sociales de los llamados escritores. Si has comprado ese libro para leerlo –leerlo digo- has sido víctima de un fraude. El Ulises ese no es un libro para la intimidad honesta del lector ese que entendemos que es; este libro es un libro de texto, un libro escrito por el pícaro Joyce para burlarse de los alambicadores de las quintaesencias literarias. Y esto, en última instancia…, te da la razón. Este libro -abundo en lo mismo- es una novela policíaca para catedráticos y profesionales de la literatura y de la filosofía, que disfrutarán –no me cabe duda- escudriñando y apostando sobre el saber, intenciones, formas y tendencias escondidas por el burlesco Joyce en cada página del texto. Y si no me crees mira y ve esto…, y ustedes también si no tienen nada mejor que hacer. Vean:

    -Buenos días profesor Losetó, ¿qué tal van sus pesquisas para descubrir a qué alude el señor Joyce cuando nos descubre a Stephen pegando su moco en la roca de la playa?.
    -Buenos días tenga usted, estimado colega. Pues me parece que he encontrado un paralelo entre Stephen y Dios.
    -No me diga.
    -Sí le digo. Al recibir del genial Joyce la imagen que nos dibuja de forma magistral a Stephen pegando su moco en la roca, he reflexionado profundamente sobre la acción del humano para lograr desprenderse de esa concreción de la mucosa nasal -un moco, ya sabe- y he concluido que, en la mayoría de los casos por no decir en todos, el citado humano emplea como instrumento extractor -estoy hablando del aspecto mecánico de la cuestión- el dedo índice para tal menester. Debido a la notable tenacidad con que la masa extraída -en parte viscosa- permanece adherida al instrumento citado -el dedo índice- es necesario efectuar una transferencia para lograr que el dedo esté nuevamente en condiciones de afrontar cualquier otra contingencia. He descubierto que esa transferencia se lleva a buen término gracias a las propiedades adhesivas de la parte viscosa de la citada concreción, y así, con un movimiento indicativo del sujeto agente -culminado en contacto con el sujeto paciente- la solución del problema se resuelve con éxito en el cien por cien de los casos.
    -¿Y…?
    -Pues que el movimiento indicativo del hombre es el ademán divino por excelencia.
    Cuando el hombre señala, adquiere tintes de divinidad. Es el Dios Creador de Miguel Ángel en del techo de la Capilla Sixtina. Su dedo extendido es la infinita expresión de Su Poder. Dios transfiere al hombre inerte la porción divina que lo anima mediante el contacto de su índice con el de la figura humana, que cobra vida al instante. El hombre pegando mocos es la afirmación sublime del poder recibido de Dios. Miren esa figura cenital que nos recuerda Dios dando la vida.
    -¿…?
    - Pues está claro, amigo mío. Joyce alude al poder creador del artista en ciernes que se esboza en Stephen, a la superioridad de su talento sobre sus paisanos que, tal pedruscos playeros, no son capaces de percibir el genio. Por eso Stephen, que los estima y repudia a la vez con la desesperación del alma atormentada del poeta olvidado, les transfiere su mensaje nacido de la química de su alma.
    -Pero…¿no decía, mi querido Losetó, que estaba en el camino que le llevaría a encontrar ese paralelo entre el acto puro natural de Stephen y un movimiento ritual de cierta tribu aborigen de Magadascar?
    - Olvídese de eso. Fue una intuición que no cuajó.
    -Entonces ¿está seguro?
    -Podría asegurarlo, pero antes quiero descartar una posible alusión a Shamash en el momento de la entrega a Hammurabi de las doscientas ochenta y dos leyes que éste compendió en su famoso Código.
    -Vaya…
    Sigue más….Es más largo.

    Por lo visto, algo como eso de más arriba, es leer es para los que saben de todas estas cosas. ¿Quién puede hacer una lectura así? Ellos, los sabios detectives, y los curiosos aficionados que disponen de todo el tiempo del mundo.

    Con todo esto no quiero decir que ésta no sea una obra que no despierte cariño. Cariño hacia los personajes, a su ambiente, a Irlanda, a Dublín, incluso hacia el mismísimo Joyce, lo cual ya es decir. Sí, he dicho cariño. Pero no emanado de su lectura en tanto que lectura, sino de su estudio gratuito y sin compromiso, promovido por esa curiosidad.
    El amor que el ser humano profesa a la familia y a otros afines, no procede de una señal, sangre u obligación divina. Ese amor nace del apego que edifica el contacto constante con esas personas; nace por la repetición de sensaciones siempre que éstas no arranquen de una mala experiencia, es decir: viendo, oyendo, oliendo, gustando…, tocando una y otra vez las personas y las cosas. Incluso produciéndonos éstas, inicialmente, un poco de rechazo, se nos van acercando, nos acostumbramos a ellas, y muchas de ellas (más de la cuenta) se sellan con nuestro afecto.
    Con el Ulises de marras, pasa lo mismo. Solamente es necesaria curiosidad…, y tiempo libre suficiente para visitarlo una y otra vez. Quizás esto último sea más importante que el interés del curioso. A fuerza de curiosear metiendo las narices aquí y allá, de leer despacio; a fuerza de empezarlo y dejarlo cuantas veces haga falta y de importarnos un bledo si se entiende o no, se va desvelando el misterio. Y todo lo que del libro cuelga, va entrando en la familia. Y por llegar a algo familiar, se entiende más; y por entenderse más, se hace más familiar; y por más familiar, mas claro y más familiar aún…, y entonces el empapelado cobra sentido y vida. Y ya está: el Ulises, como de la familia:¡Hola Stephen! ¿cómo estás? Deja ya esa cara de palo y vente con nosotros, ya verás como las cosas te irán mejor…. Señor Bloom, ¡qué alegría verlo!…, ¿y la señora Bloom, sigue con sus cosas? No se aflija hombre, que en todas partes cuecen habas. La vida es como es y no puede uno morirse por cualquier cosa. Adiós…, y salude a Molly de mi parte…. ¡Hola gordo Mulligan!¿cómo va eso…? Estate quieto, hombre.., ¡y no me hables de espaldas!. Ay, que mocetón éste; ¿cuándo vas a tener formalidad?. Adiós…, ¡y saluda a tu tía cuando vayas a visitarla!…. Señora Dignam, he sabido lo de su esposo, y no sabe cuanto lo siento. Pero debe usted sobreponerse. Cuente conmigo para lo que necesite y esté en mi mano…. ¡Hombre, Benjamín!¿Qué tal? Ya; ya me he enterado de tu éxito ayer en el hotel Ormond. Vamos,vamos, no seas modesto, que el padre Cowley me dijo que rayaste a la altura del viejo Dédalus.

    Sí; y entonces, el Ulises pasa a ser una unidad de apoyo para nuestros pesares. Pero no tiene nada que no pueda ser entendido, por lo menos en teoría. El Ulises familiar es uno más. Si se ve como algo especial, es que no se ha entendido bien.
    Yo creo haber llegado a ver este aparente maremágnum como a alguien más de la familia. Y es porque además de curioso, algo sensible y un poco aburrido, he tenido tiempo más que suficiente para ello.
    ¿Qué si lo he leído en inglés? No, traducido por alguien sensible e inteligente, me parece. Eso de la traba del idioma, o es una excusa para el no quiere ni tiene tiempo, o es un ademán pretencioso del que cree en el destilado de las quintasesencias esas de las que se burla Joyce . Tampoco creo que un lector sin pretensiones de allá en la islas, tenga mucha menos dificultad para leerlo que nosotros.
    Por otra parte, babearlo como la salvación del mundo, es sospechoso y por lo menos, señal de poca madurez . Las cosas, por mucho que nos lleguen, hay que aceptarlas con reservas.
    El Ulises, de don Joyce, goza de una notoriedad entre los mansos lectores que quizás no merezca. Su competitividad dentro del mundo de esa literatura sostenida por los lectores que compran libros para leer, no me parece leal. Presume de grande ante un colectivo de receptores que tienen las manos atadas; quiero decir que cualquiera lo entendería -apreciándolo o despreciándolo- si tuviera el deseo y el tiempo suficiente para ello.


  • 17.- Narrado por Víctor el 24-02-2008

    A mí me encanta la literatura, la poesía, etc. Prefiero los libros que generalmente son considerados “excelente”, pero no le veo nada de malo que el Ulises te parece aburrido. ¿Por qué obligatoriamente te tendría que gustar? A mí el final de El Rey Lear me parece más cómico que trágico.
    Mira: “Para los alemanes y austríacos el Fausto es una obra genial; para otros, una de las más famosas formas del tedio, como el segundo Paraíso de Milton o la obra de Rabelais.” Borges
    A Borges le parecía aburrido el Fausto, a mí no, pero no por eso Borges es un tonto, ¿no?

    Saludos.

    http://www.tecnicaliteraria.com/modules.php?name=News&file=article&sid=1131&mode=thread&order=0&thold=0


  • 18.- Narrado por Víctor el 24-02-2008

    Erratas:

    “excelentes”
    “parezca”


  • 19.- Narrado por stella el 7-01-2009

    Yo también estoy de acuerdo en que hay que leer lo que a cada uno le guste, aunque personalmente soy muy clásica en mis elecciones literarias.
    No leí ni Don Quijote ni Ulises, pero pienso hacerlo, cuando DIOS quiera.
    Eso si, en cuanto a la literatura clásica, estoy de acuerdo que no hay que imponerla, pero hay que tratar de difundirla desde la escuela, para que los niños no sólo conozcan los libros que están “de moda”, sino también aquellos que tienen varios añitos.
    Saludos desde Argentina!


  • 20.- Narrado por claudio el 19-07-2009

    Los grandes libros, u obras de la literatura universal no son tediosos, ni aburridos. Solamente exigen ciertos conocimientos previos que necesita un lector, un buen lector, para poder comprender, no solamente el género, sino también los diversos artificios literarios que pone de relieve. El “Ulises” es uno de ellos; al igual que “EL Quijote”. Son libros que han cambiado la historia de la literatura y de la humanidad precisamente por incorporar elementos novedosos ej: el ULises, con el manejo del tiempo, el fluir de la conciencia, la simbología que representan el protganista, su esposa y Stephen Dedalus.
    Por otro lado, concuerdo que hay que animar a los nuevos lectores.Pero animar no significa “rebajar culturalmente”a los lectores de nuestro siglo; hay que enriquecerlos con textos “sencillos” pero no “insustanciales” como el caso del Código Da Vinci que no hace, sino manifestar un arraigado sentimiento iconoclasta y degradar figuras importantes de la religión y la historia universal.Sin olvidar, la escasa ( y nula) enseñanza que transmiten a los lectores de nuestra generación.


  • 21.- Narrado por Gastón Abellán Adame el 8-04-2010

    Para poder disfrutar de la obra de Joyce, como para poder disfrutar del Quijote hay que poseer cierta cultura que la generalidad de la gente no tiene. Eso es un hecho.
    No obstante, yo que he disfrutado el Quijote, definitivamente no he podido soportar al irlandés. No solo me parece tedioso e infinitamente pesado, sino que concuerdo con aquella crítica conservadora y retrógrada que lo acusó de obscenidad. Joyce no cuenta, ni podrá contar jamás, entre mis escritores favoritos.
    Por otra parte, nunca le he concedido valor más que a mis propias ideas, gustos e inclinaciones… Siendo así, nunca me he sentido en la obligación de leer tal o cual libro. De esta manera puedo arrojar a Joyce tranquilamente al cesto de la basura, tal como lo haría con Proust (otro escritor que sencillamente no soporto )…
    En cualquier caso, ante la pregunta que dice quien determina lo que es bueno y lo que no. La respuesta es bien simple: el que sabe. Los demás a callar. Para determinar si un libro vale algo se requieren unicamente tres cosas: una cultura amplia y vastísima, una inteligencia fina y aguda, y una sensibilidad exquisita. No se necesita más (pero tampoco se necesita menos, y es un hecho demostrable que el nivel intelectual de la gente en su conjunto es más bien bajo).
    Pasando a otro tema, El código Da Vinci es tajantemente una basura. Si esa basura es del gusto de la gente, esa es otra cuestión. Por otro lado, ello no significa, en modo alguno, que yo rechace las lecturas ligeras y con “encanto”. En arte, como escribía hace poco en mi blog (al cual te invito cordialmente), la sencillez es lo más difícil que existe. Pienso en autores ligeros y -valga la redundancia-”encantadores” como Stevenson y Wilde…
    Por último leo con que pena, que en tu país, como en mi país México, la gente no lee (en México no leen ni por accidente, ¡vaya!)
    Saludos desde México.
    No es ninguna tragedia no leer a Joyce.


  • 22.- Narrado por Aljezur el 23-04-2010

    No podemos desmerecer a aquellos que leen Tom Sharpe , Pablo Tusset o cualquier libro de Eduardo Mendoza. Leer es un placer y debe seguir siendo así.

    Aquellos que lo critican (que parece que si uno no lee el Quijote es un ignorante) les preguntaría yo si leen tratados matemáticos o científicos (yo si, por ejemplo, porque me gusta pero por supuesto ni se me pasa por la cabeza criticar a quien no lo hace…), porque en cierto modo también es literatura y también es un sano ejercicio intelectual que merece atención y concentración. Leer y estudiar matemáticas es un placer, entender el espacio n-dimensional, descifrar la ciencia más exacta hasta el momento, usar el cerebro…
    ¿No? pues muy mal, no tanto Shakespeare en inglés ni Joyce en su concepto y más culturilla de lo que nos rodea.
    Un saludo a todos.




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