Editorial Narradores

Interrogantes Suicidas

10-marzo-2007Raúl Luceño

Portada del libro En Picado de Nick HornbyEl caso es que la opción no era ni mucho menos la más fácil. ¡Joder! ¡Debe­rían inten­tar leer los escri­tos de esa gente que se ha sui­ci­dado! Empe­za­mos con Vir­gina Woolf, y con­se­guí leer como dos pági­nas de ese libro sobre un faro, pero lo que leí me bastó para saber por qué se había matado: se había matado por­que no sabía hacerse entender.

Es Jess, mi per­so­naje favo­rito de ‘En Picado’ (Anagrama, 2006), última novela del bri­tá­nico Nick Hornby.

Este frag­mento del monó­logo de Jess me sirve para refle­xio­nar un poco acerca de varias cues­tio­nes, a saber:

El halo mal­dito que rodea a algu­nos escri­to­res o escri­to­ras que atrae a los lec­to­res. ¿Nos ins­pira más con­fianza el típico autor que vive solo, sin fami­lia, que sufre pro­ble­mas de alcoho­lismo y que, final y des­gra­cia­da­mente, acaba pegán­dose un tiro en la sien?

¿Nos atraen los crea­do­res que aca­ban sui­ci­dán­dose?, ¿cree­mos que vamos a encon­trar en sus tex­tos las cla­ves que a noso­tros nos sir­van para no aca­bar en una situa­ción parecida?

¿Cuesta enten­der a estos narra­do­res?, ¿enten­de­mos sus men­tes, sus almas o sus cora­zo­nes, luga­res de donde brota la prosa o la poe­sía madita que aca­ban plas­mando?, ¿los vemos como un com­pli­cado y enre­ve­sado bos­que en el que la maleza impide ver la cla­ri­dad y, por tanto, todo pro­ducto que surja de ahí será igual de enrevesado?

¿Nos acer­ca­mos a sus escri­tos por morbo?, ¿es todo una pan­to­mima?, ¿no ins­pira más con­fianza un autor con una estruc­tura de tra­bajo dis­ci­pli­nada y seria frente al caos de esos escri­to­res malditos?

Pues estas son algu­nas de las cues­tio­nes que me han sur­gido al leer la refle­xión de Jess al acer­carse a la lite­ra­tura de auto­res falle­ci­dos como con­se­cuen­cia del sui­ci­dio. Por cierto, Jess ini­cia estas lec­tu­ras en el marco de su grupo de com­pa­ñe­ros sui­ci­das que pocas sema­nas antes han estado a punto de arro­jarse de una azo­tea abajo.



8 Comentarios en “Interrogantes Suicidas”

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  1. Fernando dice:
    12 marzo 2007 9:39

    Ter­miné de leer “En picado” hace algu­nas sema­nas. Me ha encan­tado ese sen­tido del humor que los bri­tá­ni­cos van haciendo evo­lu­cio­nar desde hace siglos. En este caso, gris oscuro y agri­dulce.
    En cuanto a lo del atrac­tivo de escri­to­res, no lo sé ni me importa, pero es evi­dente que los sui­ci­das, mal­di­tos, alcohó­li­cos, caó­ti­cos, inadap­ta­dos, etc., ins­pi­ran mucha más con­fianza a los lec­to­res pure­tas y a los crí­ti­cos sesu­dos que los otros, pobre­ci­tos dis­ci­pli­na­dos y serios toda su vida. Qué le vamos a hacer: algu­nos somos cons­cien­tes de que no vamos a pasar a la historia.

  2. Antonio Senciales dice:
    12 marzo 2007 11:39

    Creo que atraen más los escri­to­res sui­ci­das por­que durante su vida estu­vie­ron siem­pre sal­tán­dose la ‘norma a res­pe­tar’, viviendo siem­pre ‘en el filo de la navaja’, por libre, etc. Pero es una impre­sión mía, nadie puede saber el motivo real y último del sui­ci­dio. Por ejem­plo, Vir­gi­nia Woolf, de quien se habla en el artículo, escri­bió sobre temas comu­nes en otros muchos escri­to­res que no se sui­ci­da­ron: su pasado fami­liar, pre­gun­tas sobre la razón de la vida, ven­ta­jas o inuti­li­dad de alcan­zar una meta, la muerte inevi­ta­ble y final para todos, etc. (en ‘Al faro’, p.e.). Si otros no lo hicie­ron, ¿por qué lo hizo ella? La razón se la lleva el/la sui­cida a la tumba. Y gus­tan los escri­to­res sui­ci­das a los lec­to­res, repito, por­que sus vidas se salie­ron de lo corriente, por eso. Para mí un ejem­plo clá­sico es el de Ernest Heming­way. No creo que nadie quiera saber por qué se sui­cidó alguien para no hacer lo mismo y así evi­tarlo. Al sui­ci­dio se llega por un tras­torno de la per­so­na­li­dad difí­cil­mente con­tro­la­ble por nadie de manera personal.

  3. pili dice:
    29 noviembre 2007 15:56

    Lo cierto es que si un autor es tan des­ga­rra­dor en su vida como en su arte, la atrac­ción aumenta por­que hay una inter­re­la­ción uní­voca entre exis­ten­cia y obra, y esto hace que la obra a última estan­cia tenga más “auten­ti­ci­dad”. Un Pollok que hubiera lle­vado una vida bur­guesa no me hubiera pare­cido sincero.

  4. Rubén dice:
    29 noviembre 2007 18:58

    A mi modesto enten­der, el inte­rés de esos auto­res mal­di­tos, y otros que no lo son tanto pero sus escri­tos des­ti­lan una com­ple­ji­dad abru­ma­dora para el lec­tor, no tiene nada que ver con el morbo ni nada que se le pueda pare­cer. La obra de arte no tiene que estar a la altura de quién la con­tem­pla, la escu­cha o la lee; es quiém con­tem­pla, escu­cha, lee quién debe estar a la altura de la obra de arte. Y quizá estos auto­res, su com­ple­ji­dad narra­tiva, hagan indi­so­cia­ble su modo de escri­bir y su modo de vivir la vida y la vida puede ser de una com­ple­ji­dad tre­menda. El lec­tor habi­tual espera de las obras que le expli­quen cosas y no todo es expre­sa­ble racio­nal­mente con un argu­mento ela­bo­rado y bien estruc­tu­rado dónde todo tenga su lugar. Expre­sarse artís­ti­ca­mente es inten­tar mos­trar aque­llo que escapa a la mera razón y eso vale tanto para la pin­tura, la música, la poe­sia, la escul­tura, como para la lite­ra­tura. El hecho de que se hayan gran­jeado una fama de escri­to­res mal­di­tos se debe bási­ca­mente a su modo de enfren­tarse a su exis­ten­cia, de des­nu­darse com­ple­ta­mente ante la vida, de no aca­tar nor­mas, de trans­gre­dir el órden esta­ble­cido y esa lucha es ardua. El sui­ci­dio es tan solo una con­se­cuen­cia, a veces una derrota, otras veces una salida digna cuando ya uno no puede vivir con­forme cree que ha de hacerlo.

  5. Raúl Luceño dice:
    29 noviembre 2007 23:04

    Sí, es cierto Pili, genera más atrac­ción, más morbo si quie­res. Pero, en mi opi­nión, esa carac­te­rís­tica no puede defi­nir la cali­dad literaria.

    Un saludo!!

  6. Raúl Luceño dice:
    29 noviembre 2007 23:14

    Per­dón a Rubén por no con­tes­tar antes, pero es que moderé su comen­ta­rio tras con­tes­tar a Pili.

    Estoy de acuerdo en parte de lo que comen­tas; coin­cido ple­na­mente en que es el recep­tor el que se tiene que adap­tar a la obra y, por supuesto, entiendo que de un autor con expe­rien­cias o vidas com­pli­ca­das se espere algo tam­bién difí­cil o enre­ve­sado y, evi­den­te­mente, nadie puede pre­ten­der cam­biar éso. Ahora, a par­tir de ahí, cada lec­tor situará la suso­di­cha obra,sea sen­ci­lla o com­pli­cada, en unos gus­tos per­so­na­les con­cre­tos y por el hecho de que el autor se haya des­nu­dado a tra­vés de su crea­ción, no tiene que ser, en mi opi­nión, un plus que haga que su pro­ducto me tenga que gus­tar más a la fuerza.

    Por cierto, Rubén, no sé si eres el autor de ‘¿Sen­tido?’, pero entre la coin­ci­den­cia del nom­bre y el tono del relato y tu comen­ta­rio, no me extra­ña­ría. Pues nada, que si lo eres, mis más sin­ce­ras feli­ci­ta­cio­nes. Me ha gus­tado mucho. Si no lo eres, feli­ci­da­des tam­bién por tu comen­ta­rio y, en ambos casos, gracias.

    Un saludo!!

  7. Rubén dice:
    30 noviembre 2007 18:12

    En nin­gún caso pre­tendo, ni nadie puede pre­ten­der, que gus­ten cier­tos escri­tos por el mero hecho que sus auto­res se hayan des­nu­dado en ellos y ni tan siquiera por­que estos esten bien con­si­de­ra­dos. La cues­tión es que su cali­dad si depende en cierta medida de las cosas que comen­taba en mi ante­rior post. Hacía men­ción de ello por­que con la lite­ra­tura y el cine (e incluso la música), a menudo, se tra­tan de modo dis­tinto a las otras artes por­que las pri­me­ras son más popu­la­res y acce­si­bles. En defi­nitva, la cali­dad de una obra de arte opino que no depende nunca de su acce­si­bi­li­dad ni del gusto par­ti­cu­lar, sino más bien de la expe­rien­cia esté­tica como un cono­ci­miento intui­tivo que habla más de sen­ti­mien­tos que de ideas.
    No obs­tante, sí creo que en los tiem­pos que corren cual­quier cosa puede ser­vir para hacer mar­ke­ting y la eti­queta de mal­dito, vende.
    Por cierto, sí soy el autor de ¿Sen­tido? . Te agra­dezco tus pala­bras pues no estaba muy seguro que fuese a gus­tar. Al menos a una per­sona sí le gustó, lo cual no es poco.

  8. nyka dice:
    27 septiembre 2008 4:07

    Bueno yo tam­bién me leí“al faro” de Vir­gi­nea Woolf y no vi nada que me indi­cará elpor­qué de ese suicido.Se sui­cidó, sí, pero el por­que nunca se sabrá, siem­pre a habído hipó­te­sis alre­de­dor de su muerte, como que sufría trans­tor­nos men­ta­les…
    Nos acer­ca­mos más a los escri­tos des­pués de muer­tos, por­que cree­mos que a tra­vés de sus escri­tos cono­ce­re­mos elpor­qué de su muerte o la posi­ble sal­va­ción de la nues­tra, aun­que como tu bien dices, el morbo siem­pre está hay.Saludos

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