Antonio Báez Rodríguez: el Niño
Pantalón corto, camiseta a rayas y una mirada entre asustada y ensimismada por la presencia de un objetivo que le apunta directamente a él. A sus pies, varias palomas se afanan por recoger del suelo algunas de las migajas que alguien, seguramente a próposito, ha dejado junto a Antonio para darle al retrato un toque más bucólico.
La instantánea, con el típico tono sepia de las fotografías ajadas por el paso del tiempo, posiblemente fuese tomada en alguno de los parques de Málaga, ciudad en la que Antonio vive desde los seis años, tras haber pasado su primera infancia en el campo.
En la propia capital andaluza, el mozalbete de la foto estudió, llegado el momento, Filología Clásica, titulación que también desarrolló en Granada, carrera que, a buen seguro, ha contribuido a su amor por las letras.
Y es que, ahí donde le ven, en ese mismo instante inmortalizado en la imagen, el pequeño Antonio ya era un ávido lector, actividad esta que, como suele ser habitual, es fundamental para comenzar a escribir, tarea que, en la actualidad, a sus 43 años, compagina de forma cotidiana (sobre todo de dos años a esta parte) con su profesión de profesor de instituto.
Así, cuando el mocoso de la foto pegó el estirón y cumplió sus 16 añitos, se produjeron sus lecturas fundamentales (dentro de la poesía y la novela, sus géneros predilectos) de mitos de la literatura como Jack London, Hemingway y Baroja.
También aparecieron Kafka, Lorca o Neruda y despés Nabokov, García Márquez, Garcilaso, Jorge Manrique, Pessoa, Cavafis, y un largo etcétera que, poco a poco, han ido conformando una visión literaria de la realidad en la que no existe ni la historia, ni la filosofía, ni la ciencia, en la que la literatura lo engloba todo, esto es, la imaginación y la fantasía (aunque aborrece las sagas tipo Señor de los Anillos)
Este hombre, Antonio Báez Rodríguez, este narrador comprometido con el relato y curtido en Tus Relatos, que ha contado y aprendido con las aportaciones de los lectores, como aprendió el niño de la foto, y que continúa formándose (actualmente intenta trabajar la extensión de sus textos), considera que para contar historias no hace falta ser el más listo del lugar, sino que basta con no tener miedo a mostrar la ración de malicia, estupidez o incertidumbre que nos ha tocado en esa merienda divertida y caótica de la vida.
Una postura que no implica que no ponga ambición en el proceso de escribir, aunque detesta que se note, del mismo modo que, a pesar de enviar una biografía tan completa, trabajada y nutrida de reflexiones, la acompaña de una fotografía de él cuando era infante, como restándole importancia a lo ulterior a ese momento, como demostrando que esto es un juego de niños.
Un niño, ya ven, que prefería y prefiere la pintura a la música, que no aprecia el deporte pero que envidia a quien lo hace, al que le gusta caminar e imaginar que no hay por qué volver al punto de salida, aunque siempre lo haga, un niño de 43 años al que le gustaría probar un bocado de todos los vicios que el hombre ha desarrollado con cierto sentido civilizado.
Un niño, ya verán, viejo quizá, protagonista también de El Bucle, el magnífico relato, de tono eminentemente surrealista, con el que Antonio Báez se estrena en narrador.es. Bonito relato y bonita foto.
¡¡Hasta el jueves, pequeñín!!
Relatos publicados en narrador.es:
25-01-07 >> “El Bucle”
19-07-07 >> “La Mudanza “
