Que Poco Hablamos de Teatro
Es evidente que es un género menos popular que la novela y que además su lectura requiere de un punto de concentración mayor (aunque menor que el de la poesía). Pese a esto es sorprendente lo poco que se habla de teatro, incluso en la lírica, que también es minoritaria existen más blogs y foros que los que hay dedicados al “drama”.
Supongo que esto es debido a que todos sin excepción somos capaces, sobre todo en los momentos más tristes o amargos de nuestra vida, de escribir un poema o de versificar nuestros sentimientos. Y es evidente que es más difícil escribir una obra de teatro, por corta que esta sea.
Pero a pesar de que la lectura de teatro sea minoritaria entre el público (por lo menos de habla hispana), no lo es por suerte, la asistencia a las representaciones de esos textos. Incluso en muchas localidades de nuestra geografía, los Ayuntamientos han subvencionado la construcción o adecuación de edificios para convertirlos en teatros.
De todas las maneras y quizás para conseguir que las representaciones teatrales continúen atrayendo público existen una serie de premios, que anualmente contribuyen a que por lo menos las obras y los actores de teatro estén en boca de todos.
El Premio Nacional de Teatro, que este año se lo han concedido al sublime Joseph María Pou; los Premios Max, que cada año se otorgan en una ciudad distinta y que da galardones a representaciones en castellano, catalán, euskera y gallego o los Premios Ercilla cuyos ganadores han sido Rosa María Sarda y José Sacristán entre otros, no son nada más que una pequeña, pero importante, muestra.
Para finalizar, y por si a algún narrador le ha picado el gusanillo, diré que hay varias obras de teatro que a mí personalmente me han gustado mucho y que su lectura resulta sencilla y agradable: “Tres Sombreros de Copa” de Miguel Mihura, “Bodas de Sangre” de Federico García Lorca, “Muerte Accidental de un Anarquista” de Darío Fo e “Historia de una Escalera” de Antonio Buero Vallejo. Así que si os animáis, disfrutadlas.
