El Tortuoso Camino del Cómic
Si creíamos que los narradores de cuentos, novelas, relatos y poemas éramos los únicos con dificultades para encontrar editorial, estábamos equivocados. Nuestros primos-hermanos, los dibujantes y guionistas de cómics, se encuentran en la misma tesitura que nosotros o incluso peor.
Que en España no se lee ya lo sabíamos, pero es que ahora resulta que ya no se miran en los libros ni las estampitas. El mercado del cómic español es vergonzoso. Desde los gloriosos tiempos de “Jabato”, “El Corsario de Hierro” o “El Capitán Trueno” la desidia se ha apoderado de las grandes editoriales, o sería mejor decir la vergüenza, porque resulta que los últimos cómics, se han editado bajo el eufemismo de Novela Gráfica.
Pese a esto hay que agradecer a editoriales como Anagrama, Random House Mondadori o Alfaguara que sigan apostando por los valores nacionales del guión y del dibujo del cómic, para intentar paliar la sangrante diáspora de los nuevos autores españoles, a países como Francia o Estados unidos, donde editoriales de la importancia de Marvel o DC Comics, los acogen con los brazos abiertos.
En estos países muchas veces trabajan para producir en cadena; o dibujan historias de otros; o realizan un trabajo de continuidad de una determinada línea editorial, nada estimulante. Pero al menos obtienen lo que en su país se les ha negado: reconocimiento y poder vivir de ello. En España, muchos se reciclan como guionistas de cine o diseñando videojuegos (que por otra parte no está nada mal).
A los kioscos españoles llegan pocos títulos y en tiradas ridículamente pequeñas. Solamente los grandes dibujantes como Ibáñez y sus sempiternos “Mortadelo y Filemón” o sagas extranjeras como “Conan el Bárbaro”, editadas respectivamente por Ediciones B y Planeta de Agostini, parecen tener repercusión y éxito entre los lectores. Quizá al final la solución sea la misma para todos, emigrar.
