Cada Vez Hablamos Peor
El pasado domingo 12 de noviembre, leí un artículo en el periódico El País escrito por Lola Galán que me ha hecho pensar. Se titula “Hablando (mal) se entiende la gente” y hace una reflexión somera sobre lo mal que hablamos los españoles y las patadas que le damos al diccionario.
Yo soy de la opinión que un idioma hay que cuidarlo y mimarlo, y nosotros los castellano-parlantes no lo hacemos. Dejamos que nos invadan, por pura vagancia idiomática, vocablos y palabras de otras lenguas, tecnológicamente más potentes. Un ejemplo claro es el término inglés parking, que viene a sustituir al español aparcamiento, cada vez menos reconocido y en claro desuso.
Otro de los problemas que perjudican a nuestro idioma es la escasa capacidad que tenemos los que lo hablamos, para aumentar el número de palabras que usamos habitualmente. Por norma general, un hispano-hablante utiliza alrededor de mil para comunicarse con sus semejantes, cuando en el diccionario de la Real Academia de la Lengua hay más 80.000 términos definidos. No se trata, por supuesto, de aprendernos todas las palabras de nuestro idioma, pero sí de esforzarnos un poquito e intentar evitar las habituales muletillas, usadas para sustituir palabras y expresiones desconocidas.
Además de los latiguillos están los tacos, que usados como comodines de cualquier palabra, empobrecen el idioma y lo mutilan. Porque una palabrota usada en el momento oportuno y de la forma correcta, le puede dar fuerza y énfasis al comentario; así que no se trata de olvidarnos de ellos sino de utilizarlos correctamente, como el resto de términos que tenemos a nuestra disposición.
Por si esto fuera poco, desde hace unos años estamos asistiendo al fenómeno castrador de los mensajes SMS, en los que lo que prima es el ahorro de vocabulario y la rapidez de respuesta. Se suprimen caracteres innecesarios y se sustituyen letras por símbolos, consiguiendo una especie de jeroglífico ininteligible para los no iniciados. Existen incluso diccionarios para aprender a escribir mensajes de texto en el móvil. ¡Esto es de locos, y aún no hemos hablado del Spanglish!
