El Pueblo Que No Debía Existir
30-noviembre-2006Teobaldo Mercado
El hombre se limpió el polvo de los pantalones, maldiciendo en voz baja por el mal estado del camino que seguía. Se prometió que la próxima vez que fuese a un sitio rural cogería un vehículo adecuado.
Se detuvo unos instantes. Contempló alrededor y sólo distinguió una cantidad indeterminada de aves que remontaban el vuelo sobre los árboles.
—En mi siguiente existencia me voy a reencarnar en pájaro —dijo en voz alta y echose a reír.


El próximo jueves recibimos el primer escrito de un narrador foráneo, de un narrador de allende los mares, el primer narrador de narrador.es transatlántico y, casi casi, por el amor y la pasión con la que devora libros, escribe relatos y vive un género como la ciencia-ficción, podríamos hablar de un narrador inter galáctico.
El pasado domingo 12 de noviembre, leí un artículo en el periódico
Y no, no es que la productora de una de las series más exitosas del momento haya decidido plasmar en un libro las vicisitudes del
Tengo que reconocer que disfruto más leyendo un libro que viendo una película. Claro que por otro lado resulta lo más correcto, estando como estamos en un blog dedicado a la literatura. Por el cine tengo una curiosidad pasiva y por la literatura una afición activa. El libro lo busco y por el libro investigo, indago y a veces sufro; el cine me llega porque está ahí y procuro disfrutar de él.
La biblioteca universal gratuita, la idea de Google de volcar en Internet cientos de miles de libros que estén exentos de derechos de autor, sigue suscitando polémica. Porque lo único que está claro en toda esta historia es que se avecinan cambios, y que estos afectarán a la relación que tienen los lectores con los libros.
Poco después de despertar a sus tres hijos (dos mellizos y una niña mayor que éstos), Carlos se dirige a su puesto de trabajo. Carlos coge el metro que le llevará, durante 30 minutos, hasta el
Que la muerte es un negocio está bien claro, y no me estoy refiriendo exclusivamente a lo caro que resulta un sepelio. Hablo de la cantidad de dinero que se puede ganar en nombre de personas fallecidas, bien especulando con la notoriedad de su apellido o continuando una obra inacabada por el finado. El caso es que esta práctica lucrativa es común en casi todos los ámbitos de la vida, y el de la literatura no es una excepción.