La Emoción del Bloger
Soy un principiante y un recién llegado a este nuevo mundo emergente de Internet denominado globosfera, en el que tienen cabida todos los blogs, weblogs o bitácoras existentes. Y como tal he pedido la opinión y me he dejado asesorar por veteranos en estas lides, que aparte de ofrecerme consejo me recomendaron la lectura de un libro: “La revolución de los Blogs” de José Luis Orihuela.
Es un libro escrito mediante una prosa sencilla lo que facilita su comprensión, además el autor lo estructura en cinco capítulos independientes entre sí con lo que consigue que la lectura resulte atractiva y cómoda. A pesar de este empiece tan halagador, estas líneas no pretenden ser una loa a la obra de José Luis Orihuela ni una feroz crítica a su escrito, sólo son unas pequeñas consideraciones que me parecen apropiadas.
Es un libro recomendable no sólo por lo dicho anteriormente, sino porque hace un pequeño recorrido histórico de las bitácoras que ayudan al lector a comprender mejor el concepto actual del término; porque desmenuza un blog en trocitos pequeños para ayudar comprender mejor su funcionamiento; porque aconseja sobre todos y cada uno de los pasos que tiene que dar un primerizo; porque analiza el cómo y el por qué se ha de escribir de una determinada manera; porque pide respeto para el que escribe y para el que lee; porque nos ayuda a comprender mejor a la comunidad de usuarios y a los que son visitantes ocasionales; porque analiza la blogosfera en su conjunto y, lo que es de agradecer, en el ámbito del español; porque procura mediante una lista, que se conozcan los mejores blogs de la red; porque nos explica las múltiples posibilidades del medio y sobre todo porque se nota que cree en lo que escribe y lo hace apasionadamente.
Quizás esta pasión es lo que ha llevado a José Luis Orihuela a escribir ciertos pasajes del libro con el corazón y no con la razón. Si la lectura del libro se hace ordenadamente uno se da cuenta que la exaltación del medio (los blogs) va en aumento. La escritura emocional consigue que a veces seamos pretenciosos cuando no hay necesidad de ello. Tan lícito es exaltar las bondades de la causa en la que uno cree como esconder los defectos que tiene, pero hay que intentar no caer en la presunción. Y presunción es decir que hay noticias que cuando salen en los medios tradicionales llevan semanas en la red o que están teniendo (los blogs) el poder necesario para hacer tambalearse e incluso caer a iconos de la prensa y de la política. Pero es al final del libro cuando la emoción contenida le lleva a decir que la blogosfera se ha convertido en el quinto poder y casi compara la participación ciudadana a través de los móviles y de la tecnología de Internet con la democracia directa. Sin palabras.
